martes, 21 de noviembre de 2017

Saw. (James Wan, 2004)

Bueno, me he metido en vena toda la saga de 'Saw', así a lo loco. Una saga que comienza de manera inteligente, sin demasiados artificios, dando cierto peso emocional a los personajes para que estemos implicados con ellos, y haciendo que las pruebas de Jigsaw sean ingredientes que atienden a completar un conjunto, y que según va sacando secuelas la cosa se desvía a darle protagonismo a esas pruebas, a cebarse con personajes que solo sirven como carnaza, hasta terminar ofreciendo un show gratuítamente explícito de lo grotesco, cada vez más retorcido en el que la historia o los que intervienen en ella apenas interesan.

Esta primera parte funciona genial, tiene una trama muy simple y muy llevadera dentro de un planteamiento rocambolesco, y el gore desatado se deja para los momentos claves del tercer acto. Pocos personajes, dos de ellos los fundamentales, encerrados en un cuarto de baño encadenados a tuberías, y que tienen que esforzarse en completar los puzzles planteados para poder salir vivos de ahí, aunque pronto asumiremos que no de una sola pieza. Esa es la clave: la película ya te está diciendo que la salvación pasa por sacrificar algún miembro del cuerpo, o por tener que matarse el uno al otro, pero esa tensión no la apresura, la prolonga hasta los últimos compases en los que ya no quede más remedio que hacerlo. Los otros personajes, un par de policías que investigan al verdugo, la familia de uno de los principales que funcionan para dar énfasis al drama, un cadáver en medio del baño que hace de escenario principal para remarcar aquello a lo que se enfrentan, y el supuesto verdugo. Eso y las herramientas para sobrevivir, la película no necesita más para crear un clima de urgencia, de pánico y de impotencia. 


Además, como película de terror, o de asesino en serie, o de cine slasher, es obviamente una película que recurre al gore como principal elemento de impacto. Pero sabe cuándo y cómo usarlo. Durante dos tercios de metraje, las muertes o la violencia que presenciamos no son más que leves retales de lo que puede venirse encima si los protagonistas quieren salir de ahí con vida. Cada escena previa al tercer acto en el que hay alguna víctima de Jigsaw funciona tan solo como advertencia, como aviso previo al lugar que vamos a tener que franquear tarde o temprano. Y finalmente, un giro de guion sorpresivo termina por rematar un producto muy satisfactorio y con sello de calidad. Cuando te metes en las secuelas y te acuerdas de que a los mandos de esta primera estaba el siempre astuto James Wan, te quieres echar a llorar.


Es una película clave en el cine slasher moderno, heredera de los clásicos de los 80 y los 90, sacando de un mínimo de componentes el máximo de provecho. Que el resto de la franquicia no enturbie una película que merece ser estudiada y respetada.

7,25/10


lunes, 20 de noviembre de 2017

The Ring. (Gore Verbinski, 2002)

Es la película que decidimos ponernos a ver en la pasada noche de Halloween, y me temo que tan solo han bastado quince años para darse cuenta de lo mucho que ha envejecido una película de terror que en su momento se convirtió en referente. Ya no solo por haber sido copiada, revisionada y empeorada con sus secuelas, sino porque es la tragedia a la que siempre se enfrenta el género: el miedo, una vez descubierto el truco, se evapora. Pese a ello, no le quito el mérito de que continúa siendo entretenida y su diseño de producción tiene esfuerzo y talento.

Si atendemos al contexto en el que 'The ring' se estrenó, el terror japonés y sus códigos llenos de niños ojerosos y pálidos y fantasmas cenizos y de voz ahogada estaban en alza. Tenemos aquí uno de los remakes de ese tipo de cine que con más dignidad levantó el vuelo y que lograba tener, pese a la copia y a la domesticación estadounidense del asunto, entidad propia. En gran parte gracias a ese diseño de producción que antes he mencionado, donde se tiene muy presente la importancia de la paleta de colores escogida, el uso de la banda sonora como complemento a la narración, un reparto que se hace respetar, y la buena utilización de las imágenes para crear algunos planos que a día de hoy son icónicos. 


Ahora bien, tiene un desarrollo que hace aumentar la tensión a través del misterio, no del miedo. La trama se centra más en una labor detectivesca que en un acto de supervivencia, y los siete días que la protagonista tiene para salvarse a sí misma apenas se notan. Ese tiempo en el que se debe crear ese pánico por la cercanía de la muerte está muy desaprovechado. Igualmente, peca de ingenuidad a la hora de avanzar en esa investigación, pues se llega a algunas conclusiones sobre a dónde ir o cómo llegar a algunos sitios importantes para el avance de la historia de una manera casual o casi adivinatoria. Que la protagonista localice el pueblo donde vivía la niña encargada de la pesadilla a la que nos atenemos a través de una foto que encuentra de forma muy sencilla en un libro entre decenas de los que hay en una biblioteca aleatoria, pista que sigue por ver un faro que podría ser cualquiera en un fotograma de la cinta que ha visto, es algo complicado de dejar pasar por alto. 


Pero bueno, aunque ha perdido, mantiene un nivel de dignidad del que otras muchas películas parecidas no pueden presumir. Y me sigue flipando que la premisa de la película, que es quedar maldito tras ver una cinta de vídeo, sea que el propio espectador se vea obligado a ver esa misma cinta. Jugar a que la propia audiencia quede maldita es algo bastante interesante. Por cosas así, creo que 'The ring' sobrevive.

6/10


jueves, 16 de noviembre de 2017

Ángeles y demonios. (Ron Howard, 2009)

Una de las películas de gran presupuesto más aburridas que he visto en mi vida es 'El código Da Vinci'. Teniendo en cuenta el material del que parte, la obra de Dan Brown daba para, al menos, sacar una adaptación entretenida y que pudiera mantener la tensión y el misterio sin demasiadas complicaciones. Pero Ron Howard no logró más que una película con aliento a sobremesa dominguera que invitaba a echarse una buena siesta. Esta secuela mejora bastante el ritmo y da más alas a la intriga, se enfoca más en resolver el puzzle que en las piezas individuales de éste, principal error de la primera, y aprovecha mucho mejor al reparto de actores que tiene dentro.

Tampoco nos volvamos locos. Es una película que no arriesga y que tras el desastre de su antecesora va a lo seguro. Logra el entretenimiento y la atención gracias en gran parte a que no se para ni un segundo, cada pista hallada es rápidamente descifrada para que la resolución de los enigmas siga su cauce. También se quita la losa del reposo que tenía 'El código Da Vinci', que se pausaba para la meditación de cada cachivache, figura o elemento a descifrar con bastante torpeza. En 'Ángeles y demonios' todo se resuelve de manera más rápida, y no importan tanto los pequeños detalles como la magnitud de todo lo que conforman. En definitiva, no peca de sabelotodismo ni pretende ser un documental de canal de pago, y enfoca sus esfuerzos en usar los artilugios sin necesidad de sobreexplicarlos. 


También es mejor película debido a la mayor implicación de los actores. Tom Hanks parece esta vez más interesado y cómodo con su Robert Langdon que antes, y el entusiasmo de Ewan McGregor es un alivio que se aleja de la sobriedad y prudencia con la que el equipo artístico de 'El código Da Vinci' llevaba a cabo su labor. El hecho de que Ron Howard se haga consciente de que no tiene en manos una película tan relevante como lo que en aquella ocasión pretendía es otra pequeña ayuda a que tenga más libertad para sacar adelante lo que en todo momento debería haber sido esta saga: cine de entretenimiento y misterio tramposo pero con saltos de fe asumibles por parte del espectador.

Vamos, que la película me ha gustado, en parte porque resuelve problemas de 'El código Da Vinci' y en parte porque las expectativas que generaba aquella son superadas con facilidad. Esta vez sí que compro lo que me ofrece.

6/10


martes, 14 de noviembre de 2017

La suerte de los Logan. (Steven Soderbergh, 2017)

Steven Soderbergh es un autor muy irregular y cuyas pretensiones superan su capacidad para fabricar películas importantes. Le funcionaron muy bien 'Ocean's Eleven' y 'Traffic', pero después se ha tirado 15 años con obras cuyo potencial estaba muy por encima de su resultado. Ahí tenemos 'El buen alemán', las plomizas biografías del Ché, o 'Contagio'. Aunque el entusiasmo del cineasta se acerca al documental, creo que su mayor punch es cuando saca su vena cachonda, y por eso 'La suerte de los Logan' da bastante en el clavo para ser un producto ligero sin altas miras pero solvente

Con un reparto donde los secundarios llevan el peso y el protagonista sirve más que nada de salvocinducto, como ya pasaba en las de Ocean, esta historia de atraco labrado por una panda de paletos ofrece unas cuantas risas y un buen rato de pelearse con las palomitas que se quedan pegadas en el paladar. Destacan Adam Driver con un desparpajo voraz para sacar adelante un personaje cuyos gags son de la escuela de Buster Keaton, con rostro y gestos herméticos, y Daniel Craig psicótico, con el gran momento de los ositos de gominola y su master class de química. En cambio, Channing Tatum es un tío que da para mucho más y que queda algo desaprovechado en un papel demasiado suave para la que quiere montar. 


En cuanto al plan del atraco sobre el que gira la trama, resulta verosímil y las sorpresas que esconde se asimilan sin reparos, aunque me resultó demasiado sencillo debido a la poca resistencia que se les va presentando. A ver, mola ver la funcionalidad de cada paso que hacen, y las formas para llevarlo a cabo tienen bastante gracia. Pero que fuera del ingenio que tengan que echarle parezca que tienen un camino barnizado, también. Al margen de eso, el ritmo y la narración tienen una elegancia muy del viejo Hollywood, siguen recetas maestras de forma milimétrica, y eso bien hecho nunca deja de gustar. Que Soderbergh sea irregular no le quita profesionalidad.

Entonces tenemos una película liviana, graciosa y bastante precisa. Un guion que procura no enrevesarse, más cercano a la picaresca que a la mala leche, que se defiende bien cuando recurre a tópicos, y que su principal baza son las situaciones puntuales que va presentando según va desarrollándose. 

6,5/10


viernes, 10 de noviembre de 2017

Annabelle: Creation (David F. Sandberg, 2017)

Me es muy difícil comentar de forma objetiva una película que me pasé la mitad mirando a otro lado, y la otra mitad tapándome los oídos. Pero bueno, eso no es mérito de la película, eso es culpa de que soy un cagado y ante cualquier cosa que me amenace con darme sustos adopto la estrategia de la avestruz de meter la cabeza bajo tierra. Dicho ésto, pues venga, la película tiene un pase bastante más aceptable si lo que buscas es pasar un rato de miedo. No le busques más, porque la película va directa al grano y su objetivo no es más que el de ser un pasaje del terror sin más comida de cabeza que esa.

Repite e insiste con esquemas frecuentes, con ruidos que acrecientan la tensión y con un uso agobiante del sonido, con enfoques y desenfoques sinuosos y encuadres de cámara deliberadamente acotados para tapar por dónde te va a llegar la sorpresa. Nada nuevo bajo el sol, o en este caso bajo la oscuridad, que también es su principal aliada como en cualquier obra parecida. No nos viene a contar nada nuevo, y escasea en cuanto a aportar savia fresca. No hay imágenes que permanezcan en la memoria ni escenas o personajes que vayan a perdurar, si bien la muñeca causante de las pesadillas ya estaba presentada de antemano, y la película se limita a sacarle partido, ya que de no ser por el aprovechamiento de su fama la película pasaría desapercibida entre la multitud de cine de su categoría.


Entonces, ¿qué tenemos? Una película de miedo que da miedo, que analizada una vez vista resulta ser un refrito que usa ingredientes de toda la vida y mezclados de forma parecida, que al menos pone algo de empeño en tener algunos personajes mínimamente presentados aunque ya los hayas visto otras veces bajo otros rostros y nombres, y que cumple su función como producto desechable de rápido consumo. No hay mucho más de lo que rascar. Ni siquiera puedo compararla con la primera de 'Annabelle' porque no la he visto, pero desde luego sigue quedando a mucha distancia de los expedientes Warren de la que es spin-off. 

5,75/10


miércoles, 8 de noviembre de 2017

Your name. (Makoto Shinkai, 2016)

Se ha ganado estar entre mis películas de animación favoritas, y la verdad es que me va a ser muy complicado resumir en unos párrafos el por qué. Tiene tantos detalles y sutilezas, tanta trama y fastuosa imaginación para contar y estructurar una historia de vínculo afectivo, y me resulta tan nueva, tan delicada y sencilla, y a la vez tan poderosa y compleja que no sé por dónde empezar a hablar de ella. Lo que tengo claro es que me ha encantado.

Partamos de la base de la historia: dos adolescentes que empiezan a no recordar cosas recientes que han hecho, que por su lejanía geográfica e incluso en muchos detalles lejanía cultural no podrían conocerse, y que empiezan a darse cuenta de que están construyendo el vínculo más estrecho posible que se pueda dar entre dos personas al empezar a intercambiar y a controlar los cuerpos y vidas el uno del otro. La historia parte de elementos fantásticos que no necesitan de lógica ni de explicación, simplemente funcionan y dan por inteligente al público para que sea capaz de asimilar esa condición por sí solo. En ella hay una evidente inspiración y presencia del mito sobre el hilo rojo que conecta a las personas que deben estar juntas. La interacción entre los personajes también tiene una evolución que cuadra de manera mágica, ambos conectan el uno con el otro cada vez que entran en el cuerpo del otro, se ponen sus reglas, se exploran, se disfrutan el uno al otro, incluso se cuidan. Un arco que va creciendo casi sin que te des cuenta, porque cuando te quieres percatar de lo que está sucediendo entre ellos, ya ha ocurrido. Ni siquiera te da tiempo a asimilar que según van siendo anfitriones corpóreos el uno del otro a la vez se están enamorando de una de las formas más puras y bellas que se puedan dar. Además, la película no solo trata sobre ese hilo afectivo hacia una persona, sino que se imbuye también los hilos que nos unen con un lugar y con lo que ese sitio pueda significar para nosotros. Es una relación en la que esa pareja protagonista están juntos sin poder estar juntos. No se enamoran de estar con esa persona, sino de lo que es esa persona, de sus vidas.


El humor, el despliegue de emociones verosímiles y tratados con inteligencia y la empatía con esos personajes copan importancia para que el motor no se pare. La forma de estructurar la película también dota de interés al asunto, puesto que la línea temporal en la que se mueven pasa a un primer plano a mitad de la película, y "el tiempo" pasa a ser un elemento clave para alterar los planes y enfrentarles a un tercer acto precioso y que da sentido al título 'Your name'. No hay que olvidar que no sería lo mismo sin la brutal, clarísima y bellísima animación, tanto en los personajes, los paisajes y entornos, la iluminación y los detalles, que hace conjunción con una banda sonora muy elegante. Todo teniendo en cuenta que tenemos ante nosotros un ejercicio maestro de la ficción al servicio de la historia, y no al revés. 


Y bueno, qué cojones, que es una película que tiene la osadía de ser bonita, que pretende llegar al espectador a través de lo que cuenta y no de lo que enseña, que usa las mecánicas de la ficción a su favor para construir algo real a partir de una fantasía que ni se preocupa por atender en profundidad. Y que a la hora de ponerse efectista no quiere engañar a nadie y se mantiene honesta en su propuesta, algo que desbarataba y restaba puntos por ejemplo a 'La chica que saltaba a través del tiempo'. La forma de tratar ese vínculo invisible, sin límites, en el que la comprensión hacia el otro y hacia su punto de vista es una regla principal, y que más bien parece una invitación a compartir experiencias, es una acto de sinceridad y generosidad enorme. 


Como cualquier buena historia de romance, tiene su parte agridulce, esa parte en la que se intenta poner nombre a lo que se está sintiendo, en la que se trata de dar explicación a lo que se está viviendo, y en la que entran ciertos conflictos que ayudan a dar peso al conjunto. Pero que en todo momento resulta agradable y emocionante. 'Your name' es una experiencia arrebatadora de la que podría tirarme hablando durante otros seis párrafos. No sé si Makoto Shinkai está a la atura de Miyazaki, pero desde luego comparte con él perfeccionismo, la inmersión corrediza y sin que te des cuenta en su historia, la forma maravillada de observar el mundo, o la literatura de sus formas. Es una gozada de la que me quedo sin calificativos.

10/10


martes, 7 de noviembre de 2017

Al final de la escalera. (Peter Medak, 1980)

Tenía pendiente este clásico del cine de terror, posterior a la que a día de hoy sigue siendo insuperable 'El exorcista', y coetánea a otros títulos imprescindible como lo son 'Poltergeist' o 'La profecía'. Quizá de todas ellas esta es la más ingenua, aunque posee imágenes que logran el impacto buscado, y que para la susceptibilidad de la época podían alterar al público y llevarle al estado de tensión pretendido.

Ahora bien, el tiempo pasa factura. Ya dije en la crítica de 'Insidious' que el miedo es generacional y que evoluciona muy rápido, y en esta ocasión eso se evidencia. Una historia con fantasma vengativo, pero cuyo acoso se muestra bastante complaciente con el protagonista. Eso sí, la elegancia de sus formas narrativas y su capacidad para usar objetos cotidianos, habitaciones solitarias y sombrías (el desván) o juguetes (la pelota) quedan patentes, o algunos movimientos de cámara buscando "algo" que se intuye pero que no se ve, y la inclusión del cine detectivesco en la trama, son cosa de buen autor. De ahí han salido decenas de imitaciones posteriores que han logrado que pierda poder, pero siendo justos el premio es para el primero que llega, así que al César lo que es del César. El poder para aterrar hoy en día se ha difuminado, pero el poder de fascinar aún lo conserva.

Así que se me vengan a la cabeza a bote pronto, películas como 'Los otros', 'Expediente Warren', 'The ring' o 'El orfanato' beben de esta película. Los recursos de sonidos de cañerías, mobiliario que cruje o la desubicación de los objetos para hallarlos posteriormente ya había sido usados, pero la precisión con que Peter Medak los usa y combina le otorgan otra medallita, gracias a la cual las futuras generaciones de cineastas vienen a estudiarlas aquí y no a obras anteriores. 


Imprescindible para entender de dónde viene el aluvión de cine contemporáneo sobre mansiones encantadas, médiums y espíritus atormentados. Desde luego, otras películas de la época han sobrevivido mucho mejor en cuanto a sus intenciones perturbadoras, pero las cosas buenas que ésta posee aún conservan su sello.

6,75/10


lunes, 6 de noviembre de 2017

Thor: Ragnarok (Taika Waititi, 2017)

No supone una continuación de la dinámica dada por 'Guardianes de la galaxia', sino una entrega total y sumisa al humor y a los chistes por encima de la épica. Y ojo, que en este caso le sienta bien. Es una película muy divertida, muy por encima de las dos primeras partes, lo cual era sencillo, pero que no deja de ser una payasada que no tiene más pretensiones que reírse de sí misma. A estas alturas, Marvel ni siquiera se esfuerza en hacer avanzar a sus personajes, simplemente les introduce en nuevas situaciones y experimenta por ver cómo funcionan en ellas. La cosa sale bien si lo que vienes buscando es entretenimiento.

Hay una premisa que tenemos que aceptar: Marvel sabe que sus películas son como droga cuando estás tan metido en ella y eres tan yonki que cualquier mierda te va a valer para aliviar tu mono. Hasta que lleguen las guerras del infinito parece ser el rumbo que van a tomar, dar a su público, que saben que van a pasar por taquilla por pura inercia, unas pocas entregas en las que no es necesario contar nada que altere el universo que tienen establecido, y que simplemente mantenga atenta a esa audiencia hasta que lleguen momentos más importantes. Y mientras tanto, pues eso, a ver hasta qué límites se puede llevar a estos personajes, ya sean en un patrón cómico, como es el caso, o en uno más dado a la acción, como parece que va a ser el caso de 'Black Panther'. 


De todas formas, recordemos que Marvel ha apostado siempre por el público familiar y juvenil. No es nada malo sentirse como un adolescente bobalicón mientras contemplas lo que nos está ofreciendo. De hecho se agradece. Quién iba a suponer en aquella fase 1 donde el humor era un recurso más o menos equilibrado para aliviar la tensión que un personaje como el que aquí interpreta Jeff Goldlum tuviera lugar en estas historias. Y en serio, me gustaría volverle a ver por aquí. Si para disfrutar de una película de Thor hay que imponer este clima de broma, pues bienvenido sea. También teniendo en cuenta que sus bromas son más inteligentes y sorprendentes que en, por ejemplo, 'Ant Man', y que la presencia Cate Blanchett transformando una villana plana en un personaje con buena presencia, pues redondea el producto. Prefiero esto al tono bravucón y lineal de las dos primeras entregas del dios del trueno. Y otro punto a su favor es quitarse a Natalie Portman de en medio, que no pegaba ni con cola en estas películas y se le notaba incómoda en su papel de "la chica", o que la única presencia terrícola de la película sea un Bruce Banner que lleva dos años perdido por la galaxia siendo Hulk. 


Con cierta proximidad a las buddy movies, y más cercana a la mencionada 'Guardianes de la galaxia' que a las de sus compañeros vengadores, incluso se puede decir que la sobrepasa al no hacer concesiones a ningún momento de reflexión o de mediatación dramática. Incluso en momentos donde parece que te se va a parar para dar ese énfasis más serio, regresa de forma violenta al cachondeo. Bastante festiva y colorida, y perfecta parada en el camino para tomar carrerilla hacia la tercera entrega del equipo de héroes.

7/10


jueves, 2 de noviembre de 2017

Insidious. (James Wan, 2010)

Este mes he tenido el cerebro un poco apagado y me apetecía mucho películas que se ven por inercia. Y poniendo Halloween como excusa, pues he estado viendo bastante cine de terror, por lo que tengo dónde contrastar.

De James Wan me molaron muchísimo las dos pelis de 'Expediente Warren', que suponen un nuevo ciclo del género, en cierto modo le dan cobertura y escudo frente a la masificación de películas de miedo malas y de gangrena fácil y falsa. Además, el miedo envejece bastante mal, porque es uno de los estados humanos que evolucionan más rápido ya que cada generación, y dentro de cada generación cada individuo, tiene sus propio miedos. 'Insidious' presenta el patrón atmosférico de esas dos, y el nivel de producción posee una calidad similar. Y ahora llegan los grandes peros: la historia y los personajes. Si bien el giro de guion y el misterio que se esconde detrás de lo paranormal son interesantes, no se da suficiente peso a los traumas de los personajes, y estos quedan desinflados ante los demonios que puedan acecharles. Considero muy importante en el género tener unos protagonistas a los que quiera ver sobrevivir (excepto en el subgénero slasher, que cuantas más muertes mejor me parece), y aquí no se da el caso. El padre interpretado por Patrick Wilson se me antoja demasiado flojo comparado con su posterior Ed Warren, y no hace más que recordarme su buen hacer en ese rol. Por lo que no llego a empatizar bien con él en esta. Ni con él ni con el resto, vamos.


Admito que soy muy, y cuando digo muy me refiero a MUY, susceptible, por lo que cualquier peli con sustos me va a hacer pasar un mal rato. Y esta no es la excepción. Ahora bien, valoro estas películas por el reposo posterior. Y qué queréis que os diga, cuando tras el telón aparecen los espíritus, estos no resultan demasiado atormentadores ni pesadillescos. Cuando aún no se le ha dado al espectador la oportunidad de verles y les mantiene en el anonimato, la película aún respira algo de tensión. Tras eso, todo resulta ser un carnaval de parque temático más que una narración de miedo. Alguna vez me molaría que películas similares no llegasen a mostrar a las presencias que copan el antagonismo, y que se mantuvieran en secreto, que solo pudiéramos acceder a ellas por las insinuaciones y sugestiones del relato.


Es una propuesta interesante pero que en su primera mitad promete mucho más de lo que ofrece en la segunda. La sugestión y delicadeza de sus primeros compases se convierten en trazo grueso y prisas hacia el final. Al menos sirve como campo de pruebas para las Expedientes Warren, y quien se conforme con poco sabrá sacarle más jugo del que yo he sacado. 

5,5/10


jueves, 26 de octubre de 2017

El club de la lucha. (David Fincher, 1999)

Posiblemente, una de las películas más malinterpretadas de la historia, sobre todo por el sector más macho de la audiencia. Quién podía pensar que esta fábula violenta, nihilista y con aparente misoginia, protagonizada por hombres insatisfechos con sus vidas y con el papel que desempeñan en la sociedad y con conductas protofascistas, y con diálogos que recuerdan a Nietzsche, trataba en realidad de la fragilidad de la masculinidad, de la bajada de pantalones que supone el capitalismo y el consumismo por parte del ser humano hacia las corporaciones, y de la necesidad permanente de tener un guía, un maestro o un líder.

'El club de la lucha' pone el interrogante sobre la edad adulta, sobre el estado de inanición en el que los hombres entran cuando abandonan el nido materno y deben afrontar sus vidas. O yendo a lo simple, la película habla sobre ser un bala perdida, con deseos y proyectos incapacitados e inacabados, y sobre lo fácilmente que se cae en las redes de quien te ofrece un camino, una meta o un propósito. Por eso Tyler Durden es tan atractivo a ojos del prtagonista que, a falta de un nombre definitivo, se pasa a denominar Jack. Porque por peligroso que sea, por radical que sea su estilo de vida y su discurso, le está llevando de la mano, como si fuera el niño pequeño que nunca deseó dejar de ser, a tomar las riendas de su propio destino. Y por eso la figura femenina de la historia, Marla Singer, supone un escollo en el "camino del héroe" hacia su cima, pues el amor y la feminidad no tienen cabida en un mundo donde solo pueden triunfar los más fuertes o, qué demonios, los más machos del corral. Claro que todo este mensaje masculinista se narra de forma burlona hacia el propio género masculino. 


Tema aparte, la película tiene patente de autor, pues David Fincher impregna su característico estilo videoclipero, de pulso acelerado y marcado, y con tono sucio y quebrado durante todo el film. Logra crear un film clave en la transición de siglos, con un propósito firme de levantar ampollas, ser irreverente y resultar sadomasoquista. A través de una historia sociópata y con apología al terrorismo, transmite el mensaje contrario, una sátira que evidencia con contundencia la debilidad que las conductas violentas esconden detrás de sus máscaras. Y cuenta con un trío de ases en la interpretación (Brad Pitt, Edward Norton y Helena Bonham Carter) que captan esta lógica a la perfección y saben entregársela a la audiencia. Al menos al sector del público más capaz puesto que, insisto, es una película que se ha malinterpretado de forma interesada por aquellos hacia los que el film trata de señalar.


Alucinante y brillante, dura e incendiaria, es una de mis películas favoritas, muy buena adaptación de la novela de Palahniuk, y que, pese a que la primera regla del club de la lucha es no hablar del club de la lucha, da mucho pie para hablar de ella. 

9,25/10


martes, 24 de octubre de 2017

Ready Player One, de Ernest Cline.

Vale, me siento bastante culpable por haber dejado de subir reseñas sobre los libros que voy leyendo, pero me cuesta cien veces más hacer comentarios críticos de literatura que de cine, y a eso súmale que tampoco he leído demasiadas cosas que valgan la pena últimamente. Pero bueno, aquí tengo que rescatar 'Ready Player One' porque me sorprendió su apuesta por la ciencia ficción distópica en un entorno ciberpunk y postapocalíptico combinada con un apoyo concienzudo y muy bien documentado de la cultura de los años 80, época que va a marcar a los protagonistas y a toda la aventura en la que se sumergen debido a que el juego que sirve como escenario principal de la historia se recrea en ella, pese a que la historia se desarrolle en el año 2044.

Podría decirse que es una novela juvenil para adultos. Muchas de las referencias y temas que se tratan se escaparán al público adolescente. La gran diferencia entre esta historia distópica y las más juveniles 'Los juegos del hambre' o 'Divergente' es, en gran medida, y aparte de ser novela única y no inicio de saga, la aceptación y resignación con las que el protagonista sobrelleva el mundo oprimido y con desigualdades en el que vive. Por supuesto, llega un punto en el que estalla el cuestionamiento hacia el sistema, en el que la política parece invisible y donde copan protagonismo las corporaciones (como en 'Blade Runner', y recordemos que la cultura de los años 80 es importantísima en este libro), y que de esas dudas acerca del mundo surgirá la rebeldía. Pero todo parte con que el protagonista, en cierto sentido, pese a su pobreza y pese a lo insalubre que resulta la sociedad en la que vive, se siente bastante cómodo y satisfecho viviendo como vive. De hecho, el mundo real pasa a ser un mundo secundario en esta sociedad, puesto que la mayor parte de las horas la gente las pasa en un entorno virtual llamado OASIS donde realizan todas las tareas sociales e interactivas con el resto del mundo. De hecho, la vida sucede en OASIS. Y es en ese mundo virtual donde se desarrolla el gran entramado de la historia. 

Fotograma de la futura adaptación cinematográfica.
Otra cosa que me dejó prendado fue que el protagonista, Wade en el mundo real, Parzival en el mundo virtual, es un capullo integral y egocéntrico, muy fiel reflejo de cómo puede ser cualquiera cuando oculta su verdadero ser detrás de un avatar anónimo. Partiendo de estas bases, el arco de evolución del personaje es amplio e interesante y da pie a que se debata internamente con sus propias contradicciones. Otro punto de interés y tenebroso es la naturaleza que mueve a los personajes, que aunque según avanza la historia irán depurando sus escalas de valores, se sumergen en la competición que sirve como punto de arranque por la avaricia de lograr ser los merecedores de la gran fortuna del creador de OASIS. 

El mundo de los videojuegos, la música y el cine de finales del siglo XX son claves hasta un punto fanático. Las referencias que se van sucediendo se descubren de forma divertida y con agrado, para muchos les resultará incluso nostálgicas. Es un buen atracón pop. La lectura es bastante rápida puesto que no se regodea en sí misma. De hecho, 'Ready Player One' es una narración bastante visual, una de las grandes ventajas para ser ya el próximo proyecto cinematográfico de Steven Spielberg, y cuyo tráiler promete bastante. La forma de avanzar a modo de carrera también ayuda a apurar las páginas con energía, una pugna no solo entre usuarios, sino en la que también participa la corporación que va a servir como antagonista, IOI, que no dudará en tomar medidas drásticas, incluso tener ejércitos de esclavos y matar a oponentes, para hacerse con el premio final, y por tanto con el control, de OASIS. 


Así que por mi parte podéis confiar en que si os metéis en 'Ready Player One' sacaréis de él un relato bastante atractivo y entretenido que, sin llegar a ser imprescindible, ni mucho menos, sí que logra sorprender e ir un paso más allá que otras novelas de ciencia ficción recientes. A mí me sirvió como lectura de verano, es ligera pero compleja, y ofrece cierta reflexión sobre cómo y hacia dónde está avanzando la sociedad y el comportamiento del ser humano consigo mismo. Eso sin dejar de ser una aventura de unos cuantos chavales dispuestos a meterse en un tiesto que a cualquiera le vendría grande. 

viernes, 20 de octubre de 2017

Gladiator. (Ridley Scott, 2000)

Esta resurrección del cine de péplum es un sólido producto que combina a la perfección los dos factores imprescindibles en la industria cinematográfica: comercialidad y calidad. Saliendo victoriosa en ambos apartados, 'Gladiator' se convirtió en un referente de cara a futuras producciones de aventuras y dramas épicos, puesto que las dosis de entretenimiento y cine en mayúsculas no se estorban la una a la otra, y su combinación cuadra a la perfección.

Por supuesto, hay trampas. Pero es que el cine, sobre todo el buen cine, es tramposo. Y con un resabiado de los trucos que tiene el séptimo arte como lo es Ridley Scott a los mandos, esta historia de venganza y honor no se va a cortar un pelo a la hora de ponerse mentiroso. Primero, que tenemos una Roma clásica espectacularmente recreada, así como espectaculares son cada una de las escenas de batallas y peleas en el Coliseo. Que luego tenemos un Russell Crowe y un Joaquin Phoenix que saben perfectamente cómo llevar a cabo sus respectivos papeles, siendo uno el soldado pasado a esclavo que demanda justicia, y siendo el otro el aborrecible y antipático usurpador del Imperio. Lejos de sobreactuar o hacer de sus contraposturas algo maniqueo, ofrecen unos personajes robustos y convincentes, llevados a extremos con equilibrio y comedimiento, y que con sus respectivas puestas en escena a lo largo de la película son fácilmente identificables en cuanto a sus deseos, necesidades y luchas internas. Sí que es verdad que hay frases en sus textos, como en los del resto del reparto, que por sí solas tienen más valor que los diálogos en los que van insertas... Pero como ya he dicho, es una peli llena de trampas, pero que nos las comemos con sumo gusto.


También es verdad que pese a tener un buen ritmo durante todo el film, el peso de la acción se desvanece de cara al tercer acto, cayendo este tanto al principio durante la batalla en Germania y en el punto medio en la que tiene lugar en el Coliseo emulando la batalla de Cartago. El tercer tercio baja esa epicidad y catársis para centrarse en lo emocional, atenúa el compás para tornar el clímax en un asunto casi privado. La alternativa para tener el pico de acción en este momento hubiera sido colar una trampa aún más mayúscula, una trampa histórica, metiendo al ejército romano en la ciudad y presentar batalla con Máximo a los mandos contra el falso Emperador. La elección de esa pelea final es acertada, pese a ese desvanecimiento. 


Poco más que decir, aparte de excelente fotografía y paleta de colores, una banda sonora de Hans Zimmer en estado catártico haciendo lo que más le gusta, y un guion sencillito pero muy puro. 'Gladiator' forma parte de ese compendio de películas ('Matrix', 'Titanic' o 'El Señor de los Anillos', entre otras) que agitan la mano diciendo definitivamente adiós al cine convencional para dar la bienvenida al cine del siglo XXI lleno de CGI, trucos de ordenador y donde la magia pasa a ser más digital que artesanal. Que los nostálgicos lo verán como algo dramático, pero que en realidad hay que verlo como lo que realmente es: progreso y tecnología al servicio del producto.

8,5/10


miércoles, 18 de octubre de 2017

Madre! (Darren Aronofsky, 2017)

Película que necesita una digestión larga, porque no son pocas las insinuaciones que Aronofsky nos cuela en esta rara avis de género de terror claustrofóbico y sofocante. Tenemos elementos de los que el autor nos tiene acostumbrados en su cine, los cuales maneja como arcilla húmeda para crear un universo fascinante y lírico dentro de una atmósfera tenebrosa y pantanosa: un caserón con corazón propio y que sangra como escenario principal, personajes principales sin más nombre que Madre o Él que les dotan de universalidad, tintineos cuyos ecos advierten amenazas, o el propio proceso de creación y destrucción del hogar como reflejo paralelo de la salud social que se va desarrollando dentro de él. Un ambiente que palpita y se nos pega de inmediato gracias a los constantes primeros planos y al montaje interno de seguimiento de los personajes.

Con un poco de meditación se pueden sacar dos alegorías más o menos obvias de lo que Aronofsky pretende contarnos. Una es un paralelismo bíblico, siendo el personaje de Javier Bardem el creador y Jennifer Lawrence la naturaleza, quienes han levantado juntos ese caserón que representa la Tierra, y cuyos primeros invitados son los personajes de Ed Harris y Michelle Pfeiffer, una suerte de Adán y Eva, con sus Caín y Abel particulares, que no tardarán en resultar molestos a la Madre mientras llenan el ego del Creador. La segunda metáfora es medioambiental y se desarrolla en la segunda mitad y en dos tandas, donde la película se convierte en un maravilloso what the fuck en el que los invitados pasan a apoderarse sin ningún consentimiento del refugio particular de la Madre, ante el beneplácito de Él que con el ego ante la llegada de admiradores parece olvidarse de su esposa. Todo se vuelve desmedido, el ambiente se torna sectario y fanático, y llega un punto de no retorno en el que el caos se apodera del escenario. Subliminalmente nos está contando que eso es lo que el ser humano hace con el planeta, tomarlo como suyo, invadirlo y sobrepoblarlo hasta la incomodidad y enfermarlo. 


A esto yo le sumo una tercera lectura, más personal que otra cosa. Creo que 'Madre' habla del proceso de creación y de la vida que tiene una obra y su propio autor. No es aleatorio que Él sea escritor y la principal tarea de la Madre sea levantar y cuidar esa casa desde sus cenizas. Creo que la película habla de cómo una obra o un autor llega al público, al principio a grupos pequeños, los primeros seguidores, y que con la fama aparecen los fanáticos, los haters, los críticos, los que no entienden absolutamente de mensaje inicial,... La obra y el autor se desvirtúan de lo que eran al principio, el ego se dispara y nubla la vista hasta el punto de dejar morir la esencia, y termina por ser más importante alimentar a esa masa de seguidores de todo tipo que seguir creando con cariño. 


Con un solo visionado y tan poco tiempo para haberlo meditado más profundamente, no tengo mucho más que aportar. Me extrañaría mucho no ver a los actores en las listas de candidatos para grandes premios, más alguno técnico pues es indiscutible la calidad artística inmersa en la película. Habrá muchos que salgan fatigados, o que la odien directamente. Yo salgo deslumbrado y sin dudar de que esta continuación respecto a la intencionalidad de 'Cisne negro' es una demostración de maestría.

8,5/10


viernes, 13 de octubre de 2017

Blade Runner 2049 (Denis Villeneuve, 2017)

Complicadísimo ejercicio de ser digna secuela de uno de los pilares de la ciencia ficción, y que sale muy bien parada. Tanto, que incluso en algunos puntos toca ese techo de la de 1982. Esta ampliación del universo de 'Blade Runner' no solo es visualmente memorable (cada plano es una obra de arte en sí misma, os lo aseguro), sino que tiene un interior bastante profundo que desengranar, ofrece mucha reflexión y nos recuerda que cine lento no es sinónimo de cine aburrido. Porque sí, es una película larga, cocida a fuego lento, y hace de ello una virtud. En los tiempos audiovisuales que nos tocan, una debilidad es la tendencia a ofrecer información rápida, sencilla y asequible. Denis Villeneuve se aleja de ello siendo muy consciente de que es hijo de estos tiempos, y sabe combinar ese tempo narrativo con un lenguaje contemporáneo, nos acerca el mismo futuro opresivo que la de Ridley Scott con la ventaja de tener 35 años de avances tecnológicos, sin desvirtuar el encanto analógico y noir que la mítica película poseía. 

La gran sensación con la que me quedo es lo triste que me ha resultado la película, tanto por su acercamiento a un existencialismo muy hondo, como a la realidad y destino de sus personajes. Se aprovecha del universo ya creado para inspeccionar y abrir otros límites. 'Blade Runner 2049' habla del papel del ser humano en un mundo cada vez más tecnológico, donde las máquinas toman protagonismo, habla de la soledad, de la insatisfacción, del desarraigo, del amor,... Introduce el concepto del recuerdo y del pasado (no solo flashbacks, sino esas referencias nada gratuitas a Elvis, Marilyn o Frank Sinatra en el punto medio del film) como materia fundamental para crear sentimientos, singularidad y consciencia sobre uno mismo y el entorno que le rodea. Un cambio fundamental respecto a la de 1982 es el uso del espacio y de arte visual implícito en él. 'Blade Runner 2049' apuesta claramente por espacios abiertos y paisajes enormes, pero vacíos, yermos y que cada vez que se apaga la banda sonora llaman al silencio. Es una forma actualizada de dar importancia a la opresión a la que la sociedad está sometida. Y otra diferencia es el hecho de no ser una película de persecución como lo era la original, sino de búsqueda, lo cual cambia radicalmente los matices y necesidades de los personajes.


Que en cuanto a los personajes, más allá del sobrio protagonismo de Ryan Gosling y el afligido regreso de Harrison Ford como Deckard, o del constante acecho y peligro de la casi anecdótica presencia de Jared Leto, hay que valorar el papel de las mujeres en la película. Cada encuentro del protagonista con un personaje femenino es de especial trascendencia, ya que abren un interesante trasfondo acerca de la fragilidad que tiene el género impostado o el protagonismo social y en las relaciones que culturalmente hemos configurado a cada uno. Destaca Ana de Armas como la realidad virtual enamorada de la máquina, no más encerrada en sus propios límites físicos que cualquier ser humano. En su conjunto, los personajes secundarios ofrecen mucha más enjundia que la original.


Es una película a valorar con detenimiento. Sí, su lectura es fácil y la conclusión no da pie a enigmas posteriores, pero tiene un contenido de mucho peso, tiene capacidad para asombrar y para hacer meditar, hay belleza en ella a la que la mayoría del cine de gran presupuesto no es capaz de acercarse, y lo más importante es que es digna sucesora, sin necesidad de repetir o confiarse a la nostalgia, porque sí, 'Blade Runner 2049' abre fronteras y no se atrinchera en la historia original. No es perfecta, pero sí extraordinaria.

8/10